martes, 20 de diciembre de 2011

Por María:

Llegó al banco y la veo salir, sentí que mis piernas se doblaban, traté de guardar la compostura, me vió y se acercó, saludos vinieron, saludos fueron, un intercambio de preguntas.

- ¿cómo has estado? -bien gracias y ¿tú? - todo bien, ya sabes, en el estudio con las pinturas, por cierto, he hecho algunas nuevas que me gustaría mostrarte, ¿tienes tiempo? -¿Ahorita? -Sí, no tardaremos mucho.

Mire por unos instantes esos ojos color miel que siempre han sido mi perdición y no pude negarme.

-ok, espérame, solo hago estos pagos.

Nos subimos a su auto y nos dirigimos a su estudio, llegamos y fue a la cocina, destapo una botella de vino, me sirvió una copa y puso su estéreo.

Entramos a su estudio y empecé a ver las pinturas mientras ella estaba sentada en el sofá observándome, la última pintura era una mujer desnuda, la estaba admirando cuando de repente sentí su cuerpo detrás del mío, sus senos en mi espalda Pasó su brazo sobre mi abdomen acercándome a su cuerpo, y un susurro en mi oreja diciéndome, te he extrañado.

Yo voltee rápidamente diciendo

- No. No.

Esos no que rápidamente fueron acallados con sus labios, y su mano recorriéndome la espalda levantándome el vestido hasta colocar sus dedos donde sabía perfectamente me tenía a su merced. No pude decir más, esas sabanas satinadas fueron testigo de la pasión que solo ella me hacía sentir.

Dos años juntas, de esa seducción y pasión envueltas en amor.



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Sentía una mirada, pero por lo oscuro del salón no podía ver quien era. Solo alcanzaba a ver una silueta cada que se llevaba su cigarrillo a la boca y ver las figuras que se formaban con el humo.

Empezaron a tocar una melodía y varias parejas se levantaron a bailar, era una canción muy suave. De repente vi como alguien se acercaba a mi mesa y amablemente me dijo ¿Balamos? Mostrándome su mano para que la tomara.

La miré por unos instantes y al fin pude saber de quién era esa mirada. Sus ojos, Su sonrisa, Su mano. No sé qué me hizo aceptar esa invitación. Tome su mano y nos dirijamos a la pista, me tomó suavemente por la cintura y empezamos a bailar al ritmo suave de la melodía.

Sin más ni más acerco mi cuerpo al suyo. El calor de su cuerpo me hablaba de sensaciones encontradas y de preguntas ahogadas. ¿Que estoy haciendo bailando con una perfecta extraña? ¿Por qué acepte? ¿Quién eres? ¿Qué eres? Pero su voz suave en mi oído pudo más que mis razonamientos. -Y si te dijera que me gustas, ¿qué dirías?

Mis ojos con mil interrogantes mirando a los suyos provocaron una sonrisa en sus labios. Seguimos bailando y por un momento me sentí tan suya y ella tan mía. Se terminó la melodía y me llevo a mi lugar dándome las gracias. Fue a su mesa se sentó, llamó a la mesera, pagó la cuenta y la vi irse caminando hacia la puerta.

Y yo con mil preguntas veía como se alejaba ¿Quién eras? ¿Que eras? ¿Por qué entrabas así en mi vida y te ibas así? Corrí hacia la puerta y le grite ¡Oye espera! Volteaste y…..


P.D.Por cierto la melodía se llama Strangers In the Night. Yo escribo dizque cuentos pero a veces me gusta que alguien más los termine, usando su imaginación. Haidee si lo ves apropiado publicarlo, referente a la seducción.



viernes, 16 de diciembre de 2011

Aprueban diputados reforma que devuelve privilegios a la Iglesia

MÉXICO, D.F. (apro).- Con 119 votos de PRI y PAN, la Cámara de Diputados aprobó cambios a la Constitución relativos a la libertad de religión, hecho que abre la puerta para la realización de actos litúrgicos en edificios públicos o la impartición de enseñanza religiosa en escuelas públicas.

Después de que diputados de PT y PRD tomaron en dos ocasiones la tribuna para evitar la aprobación de la polémica iniciativa, debido a que, según ellos, se violentó el proceso de aprobación en comisiones y nunca fueron convocados para discutir el dictamen, el presidente de la Mesa Directiva, Emilio Chuyaffet, inició una intensa negociación con ellos para sacar avante la reforma.

Desde las diez de la mañana el tema de la violación a la laicidad del Estado fue motivo de discusión en el pleno de la Cámara de Diputados.

Primero vino el reclamo de la perredista Enoé Uscanga por la presencia del sacerdote José de Jesús Aguilar el mediodía del miércoles 14 en la sala de prensa del San Lázaro, por haberla bendecido y con ello violar la Constitución.

Los perredistas pidieron la destitución del titular de Comunicación Social, Juan Octavio Mayan, en tanto que Chuayffet dijo que realizaría una investigación y se sancionaría a los responsables de haber permitido el acto litúrgico.

Más tarde se subió a pleno la propuesta de modificación al artículo 24 de la Constitución; los perredistas, luego de proponer una moción suspensiva para que el tema se regresara a comisiones o se discutiera hasta el próximo periodo de sesiones, ya que este jueves 15 se cerró el periodo, tomaron la tribuna junto con los diputados del Partido del Trabajo, situación que llevó a que se decretara el primer receso.

Para zanjar las diferencias, priistas y panistas propusieron cambios. Por ejemplo, en la iniciativa que se estaba sometiendo a discusión, la dupla PRI-PAN había eliminado el tercer párrafo actual del artículo 24 de la Constitución, que establece que “todo acto religioso de culto público se celebrará ordinariamente en los templos y extraordinariamente se sujetará a la ley reglamentaria”, es decir, solicitar permiso a la Secretaría de Gobernación (Segob).

El priista Felipe Solís Acero ofreció incluir nuevamente dicho párrafo, sin embargo, perredistas y petistas tampoco se dieron por satisfechos, así que al reanudarse de nuevo la sesión volvieron a tomar la tribuna, lo que generó que Emilio Chuayffet volviera a decretar otro receso.

El primer párrafo también fue motivo de conflicto, ya que permitía la celebración de actos religiosos de manera “pública o privada”. La propuesta de cambio para que se aceptara la discusión y votación fue incluir la frase que hace alusión a que todo individuo tiene derecho “a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión…”.

Los inconformes aceptaron permitir la discusión pero votaron en contra y finalmente los cambios constitucionales que abren la puerta a una mayor participación de las iglesias en actos de Estado se aprobaron con 199 votos a favor, 58 en contra y tres abstenciones.

Los diputados del PT, Jaime Cárdenas y Gerardo Fernández Noroña, así como del PRD, Nazario Norberto, Avelino Méndez, Emilio Serrano, Agustín Guerrero y Teresa Encháustegui, hablaron en contra.

Los legisladores del PRD reclamaron la violación al Estado laico, la aceptación de presiones de los poderes fácticos, como la Iglesia católica, y el poner en desventaja al resto de las iglesias frente a la primera.

Incluso, dijeron que no se daban por satisfechos con los cambios, ya que el artículo, como se encuentra actualmente, cubre los requisitos del propio Pacto de San José.

El priista Felipe Solís Acero sostuvo que los cambios en materia religiosa se hacían para no violentar la laicidad del Estado, seguir el legado de Benito Juárez y cumplir con el Pato de San José firmado por México y en el cual establece que todo individuo tiene derecho a la libertad de creeencias.

En tanto, los panistas Javier Corral y Alberto Pérez Cuellar argumentaron que países del primer mundo, como Alemania y Francia, permiten la libertad religiosa y que ya era tiempo de que México entrara en “la modernidad”.

Corral defendió en todo momento al Estado laico, se dijo católico pero con el total respeto de la separación de los poderes de Iglesia y Estado.

También consideró que los cambios que se hacían en nada afectaban al Estado laico.

Pasada la votación, Chuayffet Chemor remitió el documento al Senado de la República, el cual deberá aprobar las modificaciones en el siguiente periodo para que éstas puedan entrar en vigor.

Después el priista mexiquense entregó la presidencia de la Mesa Directiva al perredista Guadalupe Acosta Naranjo, quien asumió el cargo por los próximos seis años.

El miércoles 21 darán inicio las sesiones de la Comisión Permanente para posteriormente, el 1 de febrero próximo, arranque el último periodo ordinario de sesiones de la actual Legislatura.

martes, 6 de diciembre de 2011

Erotismo y Seducción

DESPIDAMOS EL AÑO 2011

AMIGAS

Este 10 de diciembre nos veremos en la última reunión del 2011 y lo haremos muy lésbicamente.

Hablaremos de eso que tenemos en común entre nosotras, aparte del amor entre mujeres.

Hablaremos del erotismo y la seducción.

Nadie es una experta en esta materia, por mucho que se jacten algunas siempre habrá algo que aprender y en esta ocasión aprenderemos de todas en un ambiente lúdico y de respeto.

No vendrá ninguna sexóloga y ninguna gurúa sobre el tema estaremos reunidas lesbianas que amamos y deseamos a otras mujeres.

Será nuestra última reunión y será buen pretexto para darnos el abrazo de fin de año y volver a ver a esa chica que nos cautiva o que nos agrada y podremos saber que que piensa del erotismo, cómo le gusta seducir o ser seducida.

Sean pues bienvenidas.

Centro Cultural de la Diversidad
Colima 267
Col. Roma
Casi esq. Con Av. Insurgentes
Metro más cercano Insurgentes
Metro Bus Durango.
11:00 am a 14:00 pm

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Comunicado de Eve Gil, creadora del concepto La Trenza de Sor Juana

Estimad@s amig@s
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Antes que nada, reciban un cordial saludo.
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Este domingo 13 se publica una "trenza" que ya teníamos preparada con antelación y sobre la que recibirán oportunamente el aviso, como es costumbre desde hace casi 10 años.
Sin embargo, la Trenza correspondiente al DOMINGO 27, será, a un tiempo, nuestra Trenza de Décimo Aniversario, y la Última.
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He decidido cerrar este ciclo en mi vida. Las razones son muchas, y por respeto a los fieles lectores de este espacio me permtiré enumerarlas:
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1) La principal es que no soy la misma persona que abrió este espacio. Y no lo soy, porque entonces creía que estaba haciendo "la gran obra de la humanidad" y otras tonterías por el estilo. Deseaba de todo corazón que las escritoras alcanzaran el mismo reconocimiento de los hombres y abolir todos los absurdos clichés respecto a lo que mal llaman "literatura femenina". Pero SOBRE TODO, quería llamar la atención sobre las esritoras mexicanas. Debo reconocer que me siento orgullosa de haber inspirado a algunos ensayistas y editores a ocuparse nuevamente de las escritoras mexicanas clásicas, a quienes personalmente debo cuanto soy, y siempre veneraré y reconoceré como influencias. Pero las nuevas autoras mexicanas se bastan a sí mismas para atraer lectores y estudiosos. No me necesitan en lo absoluto, pues. ¿Para qué necesita alguien bien posicionado en el mundo de la cultura, con importantes críticos que las legitiman desde sus espacios de poder, a una renegada pseudo crítica como yo?
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2) Estoy decepcionada del feminismo. Es muy duro tener que reconocerlo, y no faltará quien me arroje huevos a la cara. Sigo creyendo que las mujeres poseemos las mismas capacidades intelectuales de los hombres, y que es urgente hacer algo por las mujeres que sufren violencia en el mundo...pero eso, definitivamente, no tiene nada que ver con el feminismo. No con el feminismo ramplón que he contemplado con estupor en los últimos años: ese empeño loco, absurdo, de repetir los ancestrales yerros de los hombres y darles el mismo trato denigrante y utilitario que ellos, a veces -cada vez menos, afortunadamente- nos dan a nosotras. Me incomoda estar en reuniones de "feministas" donde, en vez de plantear soluciones a los problemas de los sectores más desvalidos de la sociedad, se repite hasta la saciedad lo que la terrible "sociedad patriarcal" ha hecho con nosotras, pobrecitas víctimas...por Dios: estoy HARTA de tener que asumirme VICTIMA, cuando a las verdaderas víctimas -las asesinadas de Juárez, las mujeres sujetas a los régimenes talibanes, las campesinas, las niñas violadas- solo se les utiliza para presentar rimbonbantes tesis de maestría y doctorado y validar unos "Estudios de género" que no contribuyen absolutamente en nada para rescatar de su infierno a nuestras hermanas (y a los niños y hombres que sufren junto con ellas).
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Me sigo autnombrando "feminista"...pero no lo hago por las brillantes académicas que subsisten gracias a sus sesudas investigaciones: lo hago pensando en las mujeres que me precedieron y que no lucharon desde sus torres de marfil en un aula universitaria que las provee de todas las comodidades, becas y prestaciones, sino que salieron a la calle dispuestas a morir para dejarle un mejor mundo a sus hijas y a sus nietas.
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3) Sencillamente necesito pasar a otra etapa en mi trayectoria literaria. Y dedicarle el mayor tiempo posible. Mis intereses temáticos están, por el momento, muy lejos de los que hasta hace unos años me ocupaban. Vivimos en un país -México- que no ofrece temas de creación que me interesen como escritora de ficción, y deploro a quienes se han servido de esa realidad para vender libros...a quienes en vez de ofrecer la esperanza de un mundo mejor te colocan un espejo enfrente para ver perpetuada la pesadilla que sufre este país a través de novelas sensacionalistas (no incluyo en este grupo a esos valientes libros periodísticos cuyos autores han arriesgado la vida para desmentir las falacias promulgadas desde Los Pinos, no: me refiero exclusivamente a mis colegas escritores de ficción). Yo, como he dicho en otras ocasiones, me he creado un mundo aparte, como en su momento lo hicieron autores de Fantasía y Ciencia Ficción durante la Segunda Guerra Mundial que, no es que huyeran de la realidad...simplemente optaron por proteger el más valioso patrimonio para un escritor: su imaginación, y contribuir a hacerles ver a sus lectores que había algo más allá de la realidad concreta de los noticiarios.
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4) He contemplado con dolor como el nombre de Sor Juana ha sido convertido en una especie de marca registrado que algunos toman prestada para, una vez más, lucrar a costa de los aspectos "amarillistas" de su existencia que no son sino un invento de mentes calenturientas y falaces para tirarla de su pedestal...Exceptuando "Las trampas de la fe", de Octavio Paz (al que en cierto modo le debo el título que ostanta este blog) y la única novela que hace justicia a nuestra máxima gloria de las letras, "Yo, la peor", de Mónica Lavín, me he enfrentado con montañas de basura "histórica" donde se hace de Sor Juana un personaje folclórico y hasta picaresco... cuando no una santa inmaculada y canonizable, lo cual es tan deleznable como lo otro. Y esa es otra cosa que a nuestras sagaces feministas les ha pasado de noche: como escritores y escritoras ávidos de notoriedad y dinero se las han ingeniado para corromper una figura que merece todo nuestro respeto, no solo como literatos, no solo como lectores, no solo como mujeres....sobre todo como MEXICANOS.
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5) Mi última razón para cerrar el blog es la más obvia de todas: cansancio. No puedo más. Estoy realizando enormes esfuerzos para mantenerme en pie y cumplir mi compromiso con mis hijos (mis dos hijas biológicas y cientos de ellos que he adoptado espiritualmente a través de "Sho-shan y la dama oscura")....Estoy atravesando el peor momento de mi vida, y no tiene nada que ver con mi género, o con la literatura: tiene que ver con volver a ser una niñita perdida, buscando desesperadamente las migajas que una caterva de pájaros se comieron, dejándome sola en un bosque del que intento salir indemne: esa es, por ahora, mi mayor ilusión, con la que despierto todos los días: ver al fin la luz que me llevará de regreso al mundo de las risas y el amor.
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Me disculpo si alguien se siente ofendido con algo de lo que he dicho. Puedo asegurarles que es lo último que deseo...pero lo tenía que DECIR.
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Hasta pronto....
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EVE GIL
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11 del 11 del 11

viernes, 11 de noviembre de 2011

Muere Secretario de Gobernación

Muere Secretario de Gobernación y hace 3 años muere otro Secretario de Gobernación.

Mismo accidente, mismo mes y casi mismo día.

¿Coincidencia?

lunes, 31 de octubre de 2011

Calaveritas de las “Mujeres Mayores de 30”



En una noche veraniega

En la que la cama nadie niega

Se encontraba la buena Haideé

Preparándose un rico café.


Fue en aquel momento

Cuando la calaca tuvo pensamiento

Sobre llevarse a la mejor amante

Para gozarla a cada instante.


Nadie pudo imaginar

Que la muerte iba a dejar

A toda una agrupación

Sin la cabeza de la fundación.


Vanesa


Ale, Ale, calaverita

Ya te llevas a mis amiguitas

A Ale y a la Martitha

A tu regazo bien dormiditas.


En sus largos años ahorraron

Y peso a peso se gastaron

Y otro para el nitrógeno licuado.


Ya te veo calaverita

Ahora con las dos cargando

Tómate esta conmigo

Antes de que siga chillando.

Elsa Saldivar

La muerte esta muy contenta y viene alegre

Pregonando ahora si me llevo a estas chavas lesbianas

Que están aquí cotorreando.


Las voy a llevar al infierno

Para que sigan chupando y bailando.

Porque en este planeta tierra ya están estorbando

Irma Juárez.


 Llegando a la calle de Colima

Me invitan a pasar

Al Centro de la Diversidad Sexual

Donde encuentro caras con calma

Sorprendidas por la variedad sensual.


Escucho atenta sus pláticas como llegar al final

Unas con gas, otras sin importar

Lo bueno es que llegara el como

Y en ese momento me acomodo.


A todas las Mujeres Mayores de 30 les dejo mi bendición

Esperando que me falte más de treinta

Para la nueva reunión

Con la calaca y buenota pachanga y buen arrimón.

Lourdes Rojas

Juntas estaban

Las mayores de 30, 40, 50 … y más

Cuando llegó la pelona y cogérselas quería.

No, no, gritaban todas,

Falto yo,falto yo,

Ah, cachondas chamacas

Mejor vamos todas al panteón.

Leo Amador


Caminando, caminando

Me caí en una coladera,

La calaca aprovecho

Y le puso La Tapadera

Yo gritaba muy recio

Saquenme porque me muero

Pero nadie me escuchó

Y quedé en el agujero

Ahora estoy en el limbo

Buscando como ejercer

Este lindo lesbianismo

Que nunca podré perder

Pero con la calaquita yes.


Alejandra Campos


miércoles, 26 de octubre de 2011

Matrimonio igualitario para todxs en Brasil


Tras la sanción de la norma en Argentina y el DF de México en 2010, la justicia brasileña ha habilitado el reconocimiento del Matrimonio Igualitario en el mayor país de Sudamérica. Uruguay se encamina también a la aprobación de la norma. *

La *Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans* celebray expresa su enorme alegría por el reconocimiento del Matrimonio Igualitario en Brasil, a partir de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia que por tanto sienta jurisprudencia para tribunales inferiores.

La acción fue *impulsada por dos mujeres del estado meridional de Rio Grande do Sul *que solicitaban autorización para* casarse por la vía civil* y es la primera vez que un alto tribunal brasileño adopta esta disposición desde que el pasado mayo el Tribunal Supremo Federal reconociera la unión estable entre personas del mismo sexo.

Al respecto *Esteban Paulón, Presidente de la FALGBT* expresó *"esta noticia es de una enorme trascendencia por lo que significa Brasil en el concierto de las naciones americanas. Tras la aprobación de la ley de Matrimonio Igualitario en Argentina y el DF de México, el fallo del TSJ fortalece la ola de igualdad que recorre el continente."

Asimismo agregó:"es fundamental para la región este avance, así como el inminente avance de la Ley  en el Parlamento uruguayo ya que muestra a las claras la voluntad de avance en materia de igualdad para lesbianas, gays, bisexuales y trans en toda la región latinoamericana. Celebramos este avance
 y esperamos que pronto sea una Ley en todo el país a partir de la aprobación del proyecto del Diputado Jean Wyllys." 


*Agradecemos la difusión... Para entrevistas o mayores informes comunicarse con Esteban Paulón  +54 9 (0341) 15 6068171
Presidente de la Federación Argentina LGBT

LOS FEMINISMOS DE LAS MUJERES INDÍGENAS: ACCIONES AUTÓNOMAS Y DESAFÍO EPISTÉMICO

Por Francesca Gargallo
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Coloquio: memoria, violencia y acción emancipatoria
XVI Congreso Nacional de Filosofía
Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, 25 de octubre de 2011
Facultad de Humanidades • Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
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La Madre Tierra es la mujer de origen. Concebida como mujer, la Madre Tierra contiene la integralidad del Universo.
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Aída Qilcue, consejera nasa del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)
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Estudiar las teorías y posicionamientos políticos y vitales de las propuestas feministas de las intelectuales, activistas, dirigentes y mujeres en general que se generan al interior y, a la vez, confrontando las renovadas políticas de identidad, de defensa del territorio y del derecho propio de los pueblos indígenas de Nuestra América, más allá de la animadversión que despierta en la academia que se niega a reconocer los conocimientos que no se generan desde su seno, me confronta con la urgencia de cambiar mi forma de relacionarme con las productoras de conocimiento. Es muy difícil cuestionar la centralidad de la epistemología de lo occidental en el feminismo desde la academia y las ciudades, pero es evidente que muchas mujeres se encuentran des-centradas -¿libres del cerco?- de ella. Conocer las ideas que las mueven a la acción, para mí también ha implicado una acción, un ponerme en movimiento hacia ellas y buscar las vías de entablar un diálogo.
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Conocer la poesía de Maya Cú Choc y conocerla personalmente ha posibilitado que me pusiera en movimiento. En 2006, le pedí a Maya que dialogáramos sobre algo que nos concernía a las dos y empezamos a cartearnos sobre el racismo, que es una relación dual, implica quien se beneficia del racismo y quien es explotada sistemáticamente por la existencia del fenómeno. Como mujer blanca yo gozo los privilegios que en un sistema racista me han favorecido desde la infancia, pero como están interiorizados y normalizados no los tomo en consideración, no me percato de ellos, me abrogo el derecho de no reconocerlos, a menos que alguien me los señale. Desde ese momento, yo soy responsable de ellos, a pesar de que pueda esgrimir un discurso, que la escuela me ofrece, con que justificar mis éxitos. Para Maya Cú Choc, mujer queqchí, el racismo es también una condición diaria que la confronta con toda la historia de Guatemala y sus genocidios recientes, como el de 1982 que obligó a su familia a desplazarse a la ciudad capital donde ella crece sin los referentes culturales con los que la sociedad blanca identifica a los pueblos indígenas: territorio, lengua e indumentaria tradicional.
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El diálogo con Maya Cú trasciende pronto la relación personal y subimos una parte de nuestras reflexiones epistolares a una red de escritoras feministas.[1]
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Intervienen muchas voces en nuestro diálogo, que se amplía. También los de las feministas afrodescendientes, entre ellas la lesbiana dominicana Ochy Curiel, hoy catedrática en Bogotá, quien cuestiona el uso de mi lenguaje. Había utilizado, en efecto, la palabra“denigrar” como sinónimo de rebajar, sin darme cuenta que etimológicamente denigrar significa “rebajar a la condición de negra”, es decir implica una acción racista de descalificación por condición étnica.
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Cuando en 2008, conocí a la joven socióloga quiché Gladys Tzul Tzul, quien cruzaba parte de sus conocimientos comunitarios con la filosofía de Foucault, empezamos a complejizar el entendimiento del racismo, hablando de las relaciones de poder. Juntas queríamos entender qué lugar asignan a las mujeres las comunidades patriarcales ancestrales que tienen un doble frente dónde justificar su necesidad de cohesión: el interior de la propia comunidad, para la manutención y funcionamiento de los bienes que están en propiedad colectiva, y el externo, para defenderlos de una expropiación por el estado republicano que está siempre al acecho. Como feminista, yo aportaba al diálogo mi entendimiento de qué es el control mediante el confinamiento del cuerpo de una mujer.
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Un tercer paso fue acercarme a las mesas donde las mujeres de diversos pueblos y nacionalidades empezaron a ser invitadas a exponer en las universidades de la Ciudad de México, a los talleres que empezaron a exigir en los encuentros feministas en México y Centroamérica y a acudir a los encuentros de mujeres indígenas y negras de Honduras, que se radicalizaron y multiplicaron después del golpe de estado que se realizó contra el presidente democráticamente electo de ese país el 28 de junio de 2009.
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En agosto de 2010, me puse en viaje por tierra de México hacia el sur para hablar con las mujeres que quisieran establecer un diálogo conmigo desde su proprio territorio de enunciación. Dejé voluntariamente atrás el lugar de poder que mi oficina universitaria revestía y me expuse a la vulnerabilidad de no entender lo que se te dice hasta no hacerte de las herramientas para poderlo traducir. Por supuesto no aprendí las 607 lenguas que se hablan en Nuestra América, pero me eduqué, por ejemplo, en cuándo podía hablar sin interrumpir la palabra de la otra. Escuchar se convirtió en mi principal instrumento de aprendizaje.
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Por supuesto, una forma de escuchar es también leer lo que las intelectuales indígenas escriben. La relación entre cultura oral y escrita es compleja en un mundo colonizado que se libera a través de prácticas educativas que no pueden prescindir ya del uso de un alfabeto que es un componente cultural impuesto. El uso del alfabeto latino es un hecho, aunque se resignifiquen las formas y los contenidos de la escuela, como sucede en casi todos los pueblos, y que el pueblo nasa, en el Cauca, Colombia, y el pueblo mixe, de Oaxaca, México, profundizan para la teorización de la “educación propia” como derecho a reivindicar al estado republicano y como práctica en y para sus escuelas y universidades autónomas.[2].
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Durante el viaje conocí a diversas posiciones políticas del feminismo entre las mujeres de los pueblos originarios, a veces dentro de un mismo pueblo, como entre las zapotecas, las caqchiqueles, las quichés, las xinkas, las nasa, las quechuas y las aymaras. Posiciones distintas, en ocasiones confrontadas, que van desde la radicalización de la complementariedad implícita en la dualidad cosmogónica propia de las tradiciones religiosas y vitales americanas a favor de las mujeres –“mujeres y hombres somos complementarias para la comunidad, no podemos prescindir de los hombres, pero podemos exigirles la equidad”, es más o menos la posición que me han expresado mujeres nahuas, quichés, gnöbe, quechuas, aymara, mapuche de esta tendencia-, hasta posiciones de organización comunitaria que denuncian un patriarcado ancestral fortalecido por el patriarcado colonial del que hay que liberar el propio territorio-cuerpo mientras se defiende la tierra-territorio comunitario, como lo plantean las feministas comunitarias xinkas de Guatemala. A este encuentro y fortalecimiento histórico de los patriarcados originarios y colonial las feministas comunitarias de Bolivia lo llaman “entronque de patriarcados” y consideran que es el sustrato del así llamado “machismo latinoamericano”.
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Entre estas dos posiciones, son reconocibles otras formas de trabajar entre mujeres para la buena vida de las mujeres, lo cual, en palabras de Julieta Paredes, feminista comunitaria de la Asamblea de Mujeres de Bolivia, se traduce al castellano como feminismo: “En todas las lenguas de Abya Yala la lucha de las mujeres en sus comunidades para vivir una buena vida en diálogo y construcción con otras mujeres se traduce en castellano como“feminismo”.[3]
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En las otras formas de expresar el propio feminismo de las mujeres indígenas es muy difícil trazar una línea divisoria entre una activista de los derechos humanos de las mujeres y una feminista. Una parte muy importante de la reflexión de las feministas de los pueblos indígenas tiende a la elaboración de estrategias para la mejora de las condiciones de vida de las mujeres. Prácticas a niveles extremos, identifican las estructuras de poder para contrarrestarlas más que para destejer cómo se configuraron.
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Los elementos simbólicos del sexismo son pocas veces tocados en sus reflexiones, prefiriendo estudiar cómo detener a las autoridades que expresan ideas misóginas y ocultan su indiferencia hacia la violencia contra las mujeres, llegando a dejar impunes los delitos que se cometen contra ellas.
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Tampoco es posible trazar una separación entre una feminista y una activista indígena por los derechos comunitarios. El propio feminismo indígena que elabora estrategias comunitarias para el cuidado de las mujeres y la socialización de su trabajo de reproducción de la vida no podría existir si la comunidad desapareciera y se impusiera un sistema individualista de sobrevivencia monetaria asalariada y una familia nuclear, centrada en la pareja como núcleo excluyente, asocial, paradójicamente convertido en el capitalismo en la “base” de la sociedad.
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Muchas mujeres indígenas analizan desde su condición femenina la historicidad del racismo, la explotación laboral, la marginación y la exposición a la violencia que sufren, y dejan de lado los mecanismos sociales de inferiorización de las mujeres propios del universo simbólico de sus pueblos.
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Porque han lidiado a lo largo de sus vidas con hechos traumáticos y violencias constantes, casas atacadas, hijos y nietos detenidos ilegalmente, mujeres violadas por grupos de soldados y paramilitares, agresiones de autoridades tradicionales masculinas a mujeres que asumen cargos políticos de elección ciudadana, amenazas de talamontes contra las ecologistas comunitarias, invasiones de tierras, linchamientos de lesbianas, discriminaciones en las escuelas, los hospitales y las cárceles, y otros, a las feministas indígenas que son activistas de los derechos humanos de las mujeres no les queda el tiempo de una reflexión acerca de lo estructural que es la desigualdad entre mujeres y hombres en su cultura.
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Sin embargo, existen feministas de diversos pueblos que han generado reflexiones importantes sobre el lugar desde dónde se piensa la superioridad masculina y cómo, en todos los casos, sirve para excluirlas del poder político y económico, devolviéndolas a varios “adentro” donde desempeñar lo que se le asigna como función social: el adentro de la casa, como trabajadora doméstica y sostenedora de las redes afectivas de parentesco, y el adentro de la comunidad, donde se les asigna el papel de defensoras de la cultura y, por lo tanto, se les niega el trato con el mundo exterior.
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Otras feministas más han revisado cómo la preferencia por los hombres en su cultura ha terminado por propiciar la falta de confianza entre mujeres, en particular cuando se trata de la transmisión de conocimientos y funciones entre generaciones: la madre amada pero desposeída, la madre que ejecuta la voluntad de los hombres de la familia y castiga los anhelos de las hijas, la madre controladora de la sexualidad y el trabajo de la familia privilegiando la libertad de sus hijos y castigando la movilidad de las hijas y las nueras, son imágenes recurrentes en las narraciones de las mujeres y evidencian la falta de auto-determinación en las relaciones entre ellas.
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Finalmente, hay feministas indígenas que han dedicado su reflexión a la afectividad, preguntándose cuánto de una construcción de género que privilegia la dureza y la fortaleza masculinas termina por imposibilitar el afecto, la comprensión y el goce de una verdadera complementariedad entre hombres y mujeres en la vida íntima y social.[4]
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Ahora bien, la pertenencia a un pueblo o a una nación originaria es condición para la acción feminista tanto como lo es la pertenencia a cualquier estado. Las mujeres no inician un proceso de lucha por sus derechos, reivindicando su cuerpo, su imaginario, su espacio y sus tiempos en la revisión total de la política porque son francesas o nasa, mexicanas o mapuche, sino porque un sistema que otorga privilegios a los hombres -y a lo que considera proprio de ellos, lo masculino- las oprime. La acción feminista es una confrontación con la misoginia, la negación y la violencia contra el espacio vital de las mujeres, que ellas emprenden cuando se reconocen y dialogan entre sí. En otras palabras, el feminismo es una acción del entre-mujeres ahí donde el entre-mujeres es mal visto, menospreciado, impedido, es objeto de burla o de represión: el feminismo es un acto de rebeldía al status quo que da pie a una teorización.
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Partiendo de esta idea, ¿cómo es posible que en Nuestra América se niegue la teorización feminista que no proviene de los grupos blancos y blanquizados, urbanos, insertos en un sistema de género binario y excluyente? La respuesta más plausible es porque hay una voluntad de no tejer la realidad histórica del continente con los hilos de la diversidad, con las historias de sus células que no se tocan y dónde la más prepotente esconde con su tamaño las demás, en ocasiones englobándolas como una amiba. El feminismo entonces carga las mismas anteojeras que las demás teorías políticas, como el Che Guevara que murió en un territorio donde abundaban las hierbas para curar el asma pero que él, médico académico, no era capaz de reconocer porque no creía que los indígenas tuvieran conocimientos universales y, por lo tanto, no dialogaba con ellos y ellas.[5]
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Los hilos del tejidos feminista americano son los de la pertenencia histórica, es decir las lenguas que se hablan, los credos que se profesan, los sustratos metafísicos a develar, las preferencias sexuales y la tolerancia o intolerancia que gozan socialmente, las vivencias inmediatas, las formas de participación social, las ideas de familia y parentesco, las edades, las profesiones.
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Por supuesto vivimos en un país racista, como todos los países americanos. Las palabras y discursos igualitaristas en México sirven, como dice muy bien la boliviana Silvia Rivera Cusicanqui a propósito del lenguaje político de las repúblicas americanas, para encubrir en lugar que para develar la realidad.[6]
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En el país que hace alarde de ser cuna de la primera revolución social del mundo, nada de lo que no pertenezca al mundo blanco es digno de interés. Que todos seamos mestizos en el discurso oficial debe leerse como un mandato: todas y todos debemos esforzarnos en resaltar la parte blanca de ese mestizaje, identificarnos con ella e intentar serle fiel enterrando a la otra parte, a cualquier otra parte.
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No es casual que en estos días se esté llevando a cabo en Costa Rica una reunión de escritoras y escritores indígenas, afro-descendientes y sino-descendientes para que debatan entre ellos acerca de una literatura de la exclusión y la discriminación. Lo que la urgencia de una reunión de artistas que tienen en común sólo su origen no europeo delata es que en la cultura oficial, la que se transmite, publica y universaliza, ni las ideas ni la estética, y mucho menos el deseo de buena vida, pueden definirse fuera del marco de los supuestos metafísicos del occidente individualista.
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En este clima, ¿es posible afirmar un feminismo (o varios) que no centre su accionar en la búsqueda de una emancipación personal? O, más precisamente, ¿de qué manera reconocerle valor epistémico y político a las ideas de buena vida para las mujeres que no se sostienen en la prioridad absoluta, imperiosamente reiterada, de seguir confundiendo la emancipación con el derecho al acceso al poder de compra de cosas y saberes?, ¿confundiendo la libertad con el acceso al poder?
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Son preguntas epistemológicas, vinculadas con esa pregunta filosófica nodal en Nuestra América que Horacio Cerutti resume en cuatro palabras: ¿Cómo pensar la realidad?[7]Es un hecho que en varios lugares de Nuestra América se levantan voces femeninas que denuncian que el feminismo cuando se institucionaliza se transmuta en una nueva forma de mediatizar los deseos y los saberes de las mujeres.
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En particular, en su formulación hegemónica, se convierte en una teoría-jaula de las mujeres que han formado sus ideas políticas en modos de pensar la realidad que no son las que se transmiten en las universidades y a través de las instituciones educativas de las políticas públicas republicanas.
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Por ejemplo, el feminismo comunitario de las mujeres aymaras de Bolivia viene trabajando desde 2004 sobre la relación existente entre patriarcado y colonialismo interno. Afirma luchar tanto contra la naturalización de toda inferioridad, sumisión o lugar secundario y dependiente de las mujeres en la cultura republicana y en las culturas ancestrales, como contra la forma que esta naturalización ha adquirido al insertarse en el patriarcado que se refuerza, incrementa y se coordina con los poderes coloniales. De ahí, ha llegado a la conclusión que no puede haber descolonización en América que no se acompañe de una profunda despatriarcalización, eso es de la cancelación de la hegemonía masculina que pretende imponerse en todos los ámbitos de la vida mediante la discriminación de las mujeres y la desvalorización de todo lo que califica de femenino.
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No obstante, de esta categoría que describe la acción femenina para transformar la incuestionable asignación de cuotas de poder y libertad de movimiento a los hombres, se apropió el Estado Plurinacional de Bolivia para abrir el 15 de septiembre de 2010 una Unidad de Despatriarcalización en el Viceministerio de Descolonización del Ministerio de las Culturas. A las feministas comunitarias, paradójicamente, hoy le es más difícil afirmar la evidencia de un “entronque” entre los patriarcados ancestrales y el patriarcado de origen colonial, porque el estado resalta la“mutua complementariedad” entre hombres y mujeres, asumiendo que es“originaria”, propia, incambiable. La autonomía de las mujeres se vuelve impracticable en esta apropiación de la despatriarcalización ya que, como escribe Elisa Vega Sillo, originaria Kallawaya, ex Constituyente en la Comisión Desarrollo Social y operadora de proyectos en la Unidad de Despatriarcalización, son “los movimientos y las ideologías de mujeres y varones indígenas los que logran establecer que los conceptos de equivalencia, complementariedad y armonía entre mujeres y varones y la Madre Tierra no son solamente discursos, sino constituyen el ajayu [espíritu] del proceso de cambio”.
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Pero, a seis mil kilómetros de Bolivia, el feminismo comunitario de las mujeres xinka de Guatemala se reapropia y resignifica la idea de despatriarcalización desde una idea radicalmente feminista. En su Declaración Política ¡No hay descolonización sin despatriarcalización!, quehicieron pública el 12 de octubre de 2011, Día de la Resistencia y Dignificación de los Pueblos Indígenas, se autodenominan, determinándose sin injerencia ajena y sin necesidad de reconocimiento externo, como “Nosotras, mujeres xinkas feministas comunitarias, montañeras, luchadoras, viviendo y conviviendo en la montaña de Xalapán” y se declaran “en acción permanente para afianzar la despatriarcalización de nuestro territorio cuerpo y territorio tierra, sin lo cual, es incoherente la descolonización de los pueblos”. Estando en “lucha permanente contra todas las formas de opresión patriarcal originaria y occidental”, las mujeres xinkas se describen a sí mismas como un “territorio cuerpo” colectivo e individual, tan “nuestro” como de cada una, que sigue “sufriendo los efectos del patriarcado ancestral y occidental, los cuales se refuncionalizan y se manifiesta en diferentes formas de opresión contra nosotras en nuestros hogares y comunidades”. Para ellas, “la expropiación histórica de nuestros cuerpos sigue presente cuando no podemos decidir por nuestros cuerpos y por nuestra sexualidad en libertad y autonomía”, según postulados muy conocidos, pero sobre esta afirmación construyen algo desconocido al feminismo occidental e indispensable para liberarse en este continente, es decir que viven “En resistencia y lucha permanente contra todas las formas de opresión capitalista patriarcal, que continúan con la amenaza del saqueo de minería de metales en la montaña y nuestros territorios, y contra todas las formas de neo saqueo transnacional”.Éstas son “formas de colonialismo” que arremeten tanto contra el territorio comunitario, del que son parte como personas xinka, como “contra las mujeres en lo íntimo, privado y público”. Por ambas, inseparables realidades, asumen “acciones que desde lo individual y colectivo, fortalezcan la descolonización de cuerpos y territorios”.
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Una posición ligeramente diferente, porque menos centrada en la liberación del cuerpo territorio, pero igualmente convencida de la radicalidad de su demanda de emancipación, es la de las feministas lencas de Honduras que se han organizado en el COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras). En palabras de la dirigente Berta Cáceres: “Ha sido difícil ir construyendo pensamientos y sobre todo una práctica de vida cotidiana y de vida organizativa alrededor del pensamiento feminista desde una organización indígena del pueblo lenca. Todo el patriarcado y machismo que cruza la sociedad a nivel familiar y organizativo ha penetrado tanto en cada una que se cree que es normal. Y desconstruir esto es realmente un desafío. Creo que cuando este pensamiento de emancipación total de las mujeres choca contra toda la dominación, no sólo capitalista y patriarcal, sino que también racista, produce algo así como un tsunami o como un terremoto.
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Liberarnos como mujeres es más complejo cuando lo queremos hacer en organizaciones mixtas, pero también allí está la urgencia del desafío, en trabajar en una organización mixta y lidiar con todo lo que se creen los hombres todos los días. Creo que cuando entendemos que no sólo nos enfrentamos al capitalismo, al racismo, sino que también hay que desmontar el patriarcado, es cuando realmente vemos que estamos en el camino hacia la dignidad humana”.[8]
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Camino hacia la dignidad humana, descolonización mediante un proceso de despatriarcalización, reconocimiento del propio cuerpo como el territorio de una, son ideas fuertes que de por sí guían hacia un corpus disperso de feminismos indígenas que no se conciben desde “fundamentos” o “bases” de la Modernidad cuales la centralidad y supremacía sobre la naturaleza de un ser humano escindido entre un cuerpo máquina y un alma racional (Descartes), la primacía de lo útil (Locke), la autonomía ética individual (Kant), la igualdad intelectual con el hombre (Madame Roland) y el acceso a la trascendencia por la economía, el trabajo y la cultura individuales (de Beauvoir).
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Implican una crítica a la idea de liberación como acceso a la economía capitalista (aunque sea de soporte del individuo femenino) y el cuestionamiento del cómo las feministas urbanas blancas y blanquizadas nos acercamos, hablamos y escuchamos a las mujeres que provienen de las culturas ajenas a los compromisos metafísicos de Occidente. Por ello, nos urgen a abrirnos a considerar diferentes filosofías de lo femenino y no aceptar un solo tipo de universalidad.[9]
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Regresando a la idea de la feminista comunitaria aymara Julieta Paredes acerca de que “Toda acción organizada por las mujeres indígenas en beneficio de una buena vida para todas las mujeres, se traduce al castellano como feminismo”, y cruzándola con la idea de la feminista xinka Lorena Cabnal de que “no sólo existe un patriarcado occidental en América, sino también patriarcados ancestrales u originarios, gestados en las filosofías, principios y valores cosmogónicos milenarios, que se refuncionalizaron durante la Colonia, fundiéndose y renovándose con el patriarcado occidental, en lo que Julieta Paredes llama entronque de patriarcados y que llega a nuestros días”,[10]intento una historia de las ideas de las mujeres indígenas que se resisten a la hegemonía occidental, en la construcción de los idearios feministas continentales.
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Ahora bien, como bien dice Silvia Rivera Cusicanqui en Ch’ixinakax Utxiwa, para analizar la historia de las ideas en América es necesario reconocer otras Modernidades que la de la esclavitud para los pueblos indígenas de América, unas modernidades que fueron escenarios de estrategias contrainsurgentes, de proyectos e ideas propias.[11]
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Modernidades indígenas, herederas de civilizaciones campesinas, de naciones nómadas y de desarrollos urbanos y nacionales, que perviven y se recrean en la actualidad, aunque fueron avasalladas, incendiadas y casi destruidas durante la invasión y la colonización europeas del continente. Modernidades que han dado pie a formas de re-organización social como la “comunidad étnica” y sus políticas de autosuficiencia, que incluyen la producción agrícola y el comercio, sistemas de género marcados por la aceptación o el rechazo a la supremacía del hombre, organizaciones familiares vinculadas a los nuevos sistemas de relación entre mujeres y hombres, y que fluctúan de la familia nuclear (un verdadero instrumento de privatización de las relaciones sociales) a la familia amplia y a la familia reconstruida , así como a diversas adaptaciones (creaciones) religiosas.
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Me atengo a este principio histórico de Silvia Rivera porque la pregunta sobre los supuestos epistemológicos y éticos de los feminismos de las mujeres de los pueblos indígenas atañe la crítica al programa de la “modernidad emancipada”, programa que confundimos con el de una Modernidad a secas, única, unívoca, universal.
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Por modernidad emancipada entiendo el proyecto de autonomía individual desvinculada del núcleo formativo en un contexto de libre mercado, en el marco de un sistema que se pretende mejor y se proyecta como hegemónico, aunque deja afuera a una multiplicidad de sujetos no contemplados (y por ende expulsados) de la teoría occidental.[12]
En particular, los expulsa de la teoría de la historia pensada para resaltar al sujeto único de la universalidad. En efecto, el hombre heterosexual blanco y con poder, como sujeto moderno-emancipado de la historia, entra en crisis ante la pregunta de cómo reconocer que, durante el proceso de liberación de las mujeres, que se construye sobre el contestado derecho de las mujeres a igualársele, valores no occidentales y fines contemporáneos pero ajenos a la modernidad emancipada orientan la convivencia humana.
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[1] Con Maya Cú publicamos en la revista Manovueltade la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (“Feminismo y racismo en América latina”, año 3, n.6, 2007) parte de nuestro diálogo epistolar sobre el carácter racista de las sociedades mexicana y guatemalteca iniciado en 2006. En él intervinieron en la red, las dominicanas Ochy Curiel y Yuderkis Espinoso, feministas radicales negras y lesbianas. Con la filósofa k’iché Gladys Tzul analizamos qué es el racismo y cómo se expresa en las naciones latinoamericanas que tienen un proyecto nacional que no puede tolerar la existencia de culturas diversas en su seno, aunque éstas sean mayoritarias o apenas minorizadas por prácticas de desconocimiento –como la imposición de definir a todos los pueblos indígenas como “campesinos”, en Perú, o como la insistencia en el carácter mestizo de la nación, en México, El Salvador y Honduras. Juntas debatimos largamente cómo el racismo es naturalizado por las culturas de origen colonialista, y cómo tiene relación con la inferiorización de las mujeres, otro proceso histórico de discriminación masiva, naturalizada por el sexismo, convirtiendo con ello a las mujeres en seres destinados al servicio del grupo de los hombres, dentro de todas las clases y en el cruce de clases.
[2] Cfr. ¿Qué pasaría si la escuela…? 30 años de construcción de una educación propia, Programa de Educación Bilingüe e Intercultural, Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), Editorial El Fuego Azul, Bogotá, 2004 y Wejën-Kajën. Las dimensiones del pensamiento y generación del conocimiento comunal, H. Ayuntamiento Constitucional de Santa María Tlahuitoltepec Mixe, Oaxaca, México, cabildo 2008
[3]Idea muchas veces expresada en nuestros diálogos en la Paz, Bolivia, en febrero y en abril de 2011. También puede encontrarse en: Julieta Paredes, Hilando fino desde el feminismo comunitario, Comunidad Mujeres Creando/Deustscher Entwicklungdienst, La Paz, 2010 y en Victoria Aldunate y Julieta Paredes, Construyendo Movimientos, serie Hilvanado, publicación solidaria en el marco del Convenio para el Empoderamiento de la Mujer en Perú y Bolivia, La Paz, 2010
[4]Cfr. Emma Delfina Chirix García, Afectividad de las mujeres mayas. Ronojel kajowalb’al ri mayab’ taq ixoqi’, Grupo de Mujeres mayas Kaqla, Guatemala, 2003
[5]Este dato me lo reveló Silvia Rivera Cusicanqui, mientras dialogábamos frente a la iglesia de San Francisco, en La Paz, donde ella participaba de la vigilia de mujeres en espera de las y los maerchistas indígenas que venían del Territorio Indígena y Parque Isidoro Segure (TIPNIS). Lo uso sin haberle pedido su consentimiento porque me resulta un dato muy revelador del tipo de relaciones epistémicas que se instauran entre “hombres”educados en la academia y los y las curanderas indígenas, por muy revolucionarios que se consideren.
[6] Silvia Rivera Cusicanqui, Ch’ixinakax Utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores, Editorial Retazos/Tinta Limón, Buenos Aires, 2010
[7] Cfr. Horacio Cerutti Guldberg, Filosofar desde Nuestra América. Ensayo problematizador de su modus operandi, UNAM/Miguel Ángel Porrúa, México, 2000
 [8]Durante una charla que sostuvimos el 17 de septiembre de 2010 en Intibucá, Honduras, y que me permitió grabar.
[9] Es de mencionarse que las feministas negras de dominicana postularon “desuniversalizar” el sujeto Mujeres en la historia del feminismo continental (cfr. Ochy Curiel, “Los aportes de las de las afrodescendientes a la teoría y la práctica feminista: desuniversalizando el sujeto Mujeres”, 2007, http://www.iidh.ed.cr/comunidades/diversidades/docs/div_enlinea/afros%20feminismo.htm). Desde una perspectiva de lectura crítica del universalismo académico, cfr. a la antropóloga mexicana Sylvia Marcos en Cruzando fronteras. Mujeres indígenas y feminismos abajo y a la izquierda, Editorial Cideci/Universidad de la Tierra, San Cristóbal de las Casas, marzo 2010, p.26
[10]Dicho durante el encuentro que sostuvimos en Ciudad Guatemala en julio de 2011.
[11] Silvia Rivera Cusicanqui, Ch’ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores, Tinta Limón, Buenos Aires, 2010, p.53 y s.
[12]En las concepciones inmediatas de la realidad social contemporánea, los conceptos de “occidental” y “capitalista” en América están tan intrínsecamente vinculados que no pueden separarse. No obstante, la mayoría de los planteamientos conocidos del socialismo científico son también occidentales u occidentalocéntricos ya que se sostienen en una división temporal de la historia pensada por Marx, que sólo toma en consideración la historia europea masculina para pensar los sistemas políticos y las formas económicas mundiales.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Feminicidio silenciado

REPORTAJE: GENOCIDIO EN GUATEMALA

Más de 100.000 mujeres fueron violadas durante 36 años de conflicto en Guatemala. Aquellas agresiones han marcado un presente en el que la violencia de género se ha hecho habitual

OFELIA DE PABLO / JAVIER ZURITA 16/10/2011

Guatemala sigue siendo territorio hostil para una mujer: 685 asesinadas en 2010, 120 en lo que va de año. Las cifras de violaciones y torturas superan la de cualquier otro rincón de Sudamérica. Incluso a Ciudad Juárez. Esta estadística es una secuela del periodo más negro del conflicto vivido en este país durante 36 años (1960-1996) cuando más de 100.000 mujeres fueron violadas y torturadas siguiendo un programa de exterminio de la etnia maya. Todo ello ha configurado una cultura de violencia sin castigo contra la mujer, para quien solo existe un 1% de posibilidades de que su caso llegue a la justicia. En ese contexto, una causa instruida por la Audiencia Nacional española se ha convertido en la única posibilidad de cambiar el destino de las mujeres guatemaltecas.

La noticia en otros webs


"Me acuerdo que eran tres los que me violaron pero no sé cuántos más lo hicieron porque perdí el conocimiento".

La guerra interna entre el Gobierno y la guerrilla se saldó con más de 200.000 muertos en su mayoría indígenas de origen maya. La violación, la mutilación, la esclavitud sexual y el feticidio (asesinato de fetos) fueron utilizados como medio para exterminar a los mayas: destrozar a la mujer era la herramienta para destruir al pueblo. Un perfecto plan organizado para el cual el ejército fue cuidadosamente entrenado, según detallan los informes de la Comisión del Esclarecimiento Histórico de Guatemala.

Una de esas víctimas fue Teresa Sic: "Al encontrarme, los soldados me agarraron a la fuerza, me llevaron cerca del río y me violaron. Eran más de ciento cincuenta. Ese día estaban también violando a más mujeres de la aldea. Quemaron todo. Me amarraron y me logré soltar con la ayuda de mi hija de cinco años. Busqué ayuda. Tenía hambre y miedo, pero nadie nos alojaba".

Es en 1999 cuando la Audiencia Nacional española admite a trámite la querella presentada por la Fundación Rigoberta Menchú Tum, en la que se acusa por primera vez al antiguo jefe de Estado, Ríos Montt, y a otros siete oficiales, de terrorismo, genocidio y tortura sistemática. Cinco años después, la Audiencia dicta un auto de procesamiento contra los ocho generales, pero las autoridades guatemaltecas se niegan a extraditarlos. Para ellas, las violaciones en masa ocurridas durante el conflicto fueron consideradas "simples daños colaterales".
Días después me llevaron forzosamente al destacamento militar de El Chol", continúa la narración de Teresa Sic, "donde fui violada por muchos soldados durante 15 días seguidos, donde solo me dejaban descansar brevemente para dormir. (...) Nos dieron sangre de toro, para que la bebiéramos, y carne cruda para comer".

En el departamento del Quiché, al norte de la capital de Guatemala, los verdes campos de siembra y sus coloridos mercados esconden uno de los macabros secretos de la historia del país. Esta es la zona donde la violencia durante el conflicto fue extrema sobre todo en los años ochenta. Las mujeres sobrevivientes del genocidio han decidido romper su silencio y plantar cara al Gobierno acusando a los culpables. "Tenemos que esclarecer los hechos y que el Estado reconozca de verdad, ese es mi mayor deseo", dice Feliciana, "estamos sin voz, la violación durante el conflicto armado parece que no existió".

Las mujeres hablan del rechazo que sufren en sus comunidades por decir la verdad. "Nos señalan, nos insultan, hasta se ríen de nosotras aquellos que nos violaron", afirma María Castro, que no puede evitar desmoronarse al contar cómo, después de declarar como testigo en la Audiencia Nacional, en 2008, su hijo fue asesinado.

Patricia Yoj, abogada de etnia maya que colabora con las denuncias, afirma que "incluso el representante del Programa Nacional de Resarcimiento (plan estatal que se ocupa de la reparación de las víctimas del conflicto) dijo que no creía en las violaciones y esto salió publicado en los medios de comunicación. Es denigrante".

El rechazo por parte de sus maridos es lo más duro para estas mujeres que han sufrido las peores torturas. María Castro no quiere recordar, pero sabe que hacerlo puede salvar muchas vidas: "Los soldados me emboscaron, llevaba mi niña conmigo, la niña se asustó mucho, lloraba, gritaba, pero los soldados tiraron mi carga, me tiraron al suelo.

Me acuerdo que eran tres los que me violaron, pero no sé cuántos más lo hicieron porque hubo un momento en el que perdí el conocimiento.

Cuando desperté les vi recoger sus armas apresuradamente y marcharse hacia otro lugar. Mi hija me ayudó cargando a su hermanito, pero lloraba mucho, lo había visto todo". Su relato se detiene, sus ojos se llenan de lágrimas cuando cuenta que, de regreso a casa y al contar lo ocurrido, su marido la rechazó diciendo que si había vuelto viva era porque dejó que los soldados abusaran de ella.

María Toj no se separa de su nieta, es su más preciado tesoro, es la única que la mantiene con vida. Su nieta y también su lucha para que se reconozca lo ocurrido:

"Me torturaron tanto a mí como a mi hijo. Me lo quemaron todo, me dejaron sin nada, solo con mi marido muerto y mi dolor". Los criminales campan a sus anchas por las calles, incluso conviven en la misma aldea, y lo peor es que las situaciones de violencia se siguen produciendo cada día. María Toj afirma cómo, hace una semana, "a una mujer la cortaron los pechos, la torturaron, la violaron y luego la quemaron viva justo aquí al lado".

España dará voz a estas mujeres. El juez Pedraz acaba de admitir a trámite una ampliación de la querella de 1999 en la que se contempla como un crimen internacional la violencia de género en Guatemala durante el conflicto. La ampliación, presentada por la ONG Women's Link de la mano de la abogada Almudena Bernabeu, la única mujer española que trabaja casos de Justicia Universal en la Audiencia Nacional y en Estados Unidos (en el Center of Justice and Accountability), incluye por primera vez el horror al que fueron sometidas estas mujeres.

Como perito para la causa estará Patricia Sellers, la primera mujer que consiguió que declararan la violación como arma de guerra en los tribunales internacionales especiales de la ex-Yugoslavia y Ruanda. "Cuando violas a un ser humano lo conviertes en un muerto viviente, le robas su más preciada intimidad y matas su futuro. Si quieres aniquilar a un pueblo esta es la mejor manera de hacerlo. La tortura sexual es la más destructiva de las armas", señala Sellers. Y añade que "es la primera vez que la violación como genocidio se juzga en un tribunal nacional y esto crea un precedente histórico. Les envía un claro mensaje a los culpables: no hay lugar para esconderse, los Estados no necesitan tribunales especiales".

"Este juicio abrirá un debate porque la falta de justicia es la que hace que la violencia de género aumente", dice Almudena Bernabeu. Paloma Soria, la abogada de Women's Link, afirma que "la sociedad guatemalteca equipara las violaciones y la tortura a las mujeres con el robo del ganado, con la quema de la milpa. Es necesario cambiar esto y que estas mujeres dejen de ser invisibles ante la sociedad". –