Esa mirada que ayer me regalaste
no la he podido olvidar,
tierna y dulce.
Sin proponértelo
me invitaste a besarte,
tierna y dulcemente
como tu mirada.
Te tomé de la cintura y una tranquilidad me invadió;
me sentí bien, me sentí a gusto,
me sentí en casa.
Te abracé y me diste calor.
Ayer...
Me regalaste tantas, tantas maneras de amarte.
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2 comentarios:
Hola Haideé:
Noto con agrado que tus dotes de poeta van avanzando, me da gusto en verdad, la inspieración de lo que has escrito debe de sentirse orgullosa de provocar en ti sentimientos tan genuínos, puros y dulces.
Mil felicidades y gracias por compartir con nosotros los mortales lo que las diosas como tú aprenden en el infinito claro del amor.
Gracias A Flor de Piel
No sé si quien me inspiró esté orgullosa o no, sólo sé que soy un ser sensible a los momentos.
Momentos de los cuales está conformada la vida, algunos quizas no se vuelvan a repetir por lo que hay que vivirlos intensamente.
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