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martes, 20 de diciembre de 2011

Por María:

Llegó al banco y la veo salir, sentí que mis piernas se doblaban, traté de guardar la compostura, me vió y se acercó, saludos vinieron, saludos fueron, un intercambio de preguntas.

- ¿cómo has estado? -bien gracias y ¿tú? - todo bien, ya sabes, en el estudio con las pinturas, por cierto, he hecho algunas nuevas que me gustaría mostrarte, ¿tienes tiempo? -¿Ahorita? -Sí, no tardaremos mucho.

Mire por unos instantes esos ojos color miel que siempre han sido mi perdición y no pude negarme.

-ok, espérame, solo hago estos pagos.

Nos subimos a su auto y nos dirigimos a su estudio, llegamos y fue a la cocina, destapo una botella de vino, me sirvió una copa y puso su estéreo.

Entramos a su estudio y empecé a ver las pinturas mientras ella estaba sentada en el sofá observándome, la última pintura era una mujer desnuda, la estaba admirando cuando de repente sentí su cuerpo detrás del mío, sus senos en mi espalda Pasó su brazo sobre mi abdomen acercándome a su cuerpo, y un susurro en mi oreja diciéndome, te he extrañado.

Yo voltee rápidamente diciendo

- No. No.

Esos no que rápidamente fueron acallados con sus labios, y su mano recorriéndome la espalda levantándome el vestido hasta colocar sus dedos donde sabía perfectamente me tenía a su merced. No pude decir más, esas sabanas satinadas fueron testigo de la pasión que solo ella me hacía sentir.

Dos años juntas, de esa seducción y pasión envueltas en amor.



.....................................



Sentía una mirada, pero por lo oscuro del salón no podía ver quien era. Solo alcanzaba a ver una silueta cada que se llevaba su cigarrillo a la boca y ver las figuras que se formaban con el humo.

Empezaron a tocar una melodía y varias parejas se levantaron a bailar, era una canción muy suave. De repente vi como alguien se acercaba a mi mesa y amablemente me dijo ¿Balamos? Mostrándome su mano para que la tomara.

La miré por unos instantes y al fin pude saber de quién era esa mirada. Sus ojos, Su sonrisa, Su mano. No sé qué me hizo aceptar esa invitación. Tome su mano y nos dirijamos a la pista, me tomó suavemente por la cintura y empezamos a bailar al ritmo suave de la melodía.

Sin más ni más acerco mi cuerpo al suyo. El calor de su cuerpo me hablaba de sensaciones encontradas y de preguntas ahogadas. ¿Que estoy haciendo bailando con una perfecta extraña? ¿Por qué acepte? ¿Quién eres? ¿Qué eres? Pero su voz suave en mi oído pudo más que mis razonamientos. -Y si te dijera que me gustas, ¿qué dirías?

Mis ojos con mil interrogantes mirando a los suyos provocaron una sonrisa en sus labios. Seguimos bailando y por un momento me sentí tan suya y ella tan mía. Se terminó la melodía y me llevo a mi lugar dándome las gracias. Fue a su mesa se sentó, llamó a la mesera, pagó la cuenta y la vi irse caminando hacia la puerta.

Y yo con mil preguntas veía como se alejaba ¿Quién eras? ¿Que eras? ¿Por qué entrabas así en mi vida y te ibas así? Corrí hacia la puerta y le grite ¡Oye espera! Volteaste y…..


P.D.Por cierto la melodía se llama Strangers In the Night. Yo escribo dizque cuentos pero a veces me gusta que alguien más los termine, usando su imaginación. Haidee si lo ves apropiado publicarlo, referente a la seducción.



jueves, 21 de octubre de 2010

Mis ojos encendieron mis sentidos


Pocas veces he visto una película erótica que sea capaz de transmitirme el erotismo de una actriz; esta en particular pudo captar mi atención.

Mis ojos se inquietaron al verla; hay una escena que fue muy erótica para mí, donde para variar ella se sabe observada, está cerca de una piscina recostada en bikini negro, diminuto, diminuto… lugares y circunstancias comunes pensé.

Comienza ella a acariciarse lenta y placidamente, tan lento que deja a quienes la observamos, (me convierto en cómplice), el tiempo justo para poder recorrerla y fantasear mil cosas.

Juega con sus manos, con sus ojos, con sus piernas y con sus pechos; nunca se quita el bikini, no fue necesario, todo fue cándido en ciertos momentos y tan expertos en otros que sucumbí al juego.

Lo que me inquieta en sí no es ella, sino mi respuesta hacia ella; es una simple película dirán ustedes pero que subjetividad la mía para provocarme tantas sensaciones.

Mis ojos encendieron mis sentidos.

Actriz al fin y al cabo supo captar la atención y comenzar el juego de la seducción entre ella y la cámara; podría pensar que fue como todas las películas propiamente eróticas que no caen en la pornografía puesto que nunca hubo relación sexual alguna.

Esta en particular hizo que conociera un poco más de mi propio erotismo.

Me hizo reconocerme como una mujer que gusta y admira ampliamente el cuerpo femenino.

Mujer que disfruta mirar.

Mujer que reconoce que todos los sentidos pueden ser detonantes de múltiples momentos. Ya que nunca hubo relación alguna y todo el tiempo fue verla a ella, cuando terminó la película…


jueves, 23 de septiembre de 2010

Desatino

Dibujo de Angélica "Kasban"
2004

Encuentro tropiezos en mi escritura
para describir lo que los senos
provocan en mí.

Desatino al contemplar este bosquejo
que una amiga me obsequió,
mismo que dibujó al comentarle
de mi admiración por el busto femenino.

Si esta mujer dibujada tuviera vida
¿sabría ella que me vuelvo raptora de su intimidad?
imagino la suave textura de ellos entre mis dedos,
imagino el fuego en su interior e
imagino la dureza de ellos al contacto de mis manos.

La imagino a ella
cerrar sus ojos y dejarse contemplar por mí,
¿sabrá que la miro extasiada y
que precisamente en sus senos
es donde desvarío?

¿Podría imaginarse ella que
fantaseo comer del fruto prohibido?

¿Sabrá que al mirar sus senos
provoca descargas eléctricas
en los míos?

Y que esa misma electricidad en mí
incita mi mirada a ver más abajo y
al detener mis ojos en la suave
tela que cubre el paraíso,
me castiga invitándome nuevamente
a perderme en la contemplación de sus senos.

Mis manos se impacientan,
tiemblan y reprochan
al saber que la fantasía termina
cuando comprueban que
la raptora ha sido
raptada por tan sólo un dibujo.

Y sigo en el desatino de mi escritura
para describir lo que los hermosos senos
provocan en mí.

lunes, 6 de abril de 2009

Su cuerpo de diosa...

Por Regina. Su cuerpo de diosa no lo puedo ni siquiera comparar con ninguna palabra, ni siquiera todos los códigos de lenguaje existentes en el mundo podrán tener frases celestiales para llegar a describir su ilimitada hermosura....su cintura que curvas más exquisitas, podría perderme en ellas sin timón y sin destino.

Sus piernas manjar suculento que con invitaciones sensuales me llevan a la cumbre del infinito...sus senos, abrigo suave y tierno que en mis manos rebotan cual la manzana en el jardín del Edén...los labios carnosos bocado de éxtasis a mi paladar, como quisiera tener que alimentarme por siempre de su lengua y del delicado olor de su intimidad...y como no recordar su piel, blanca de terciopelo, cual si fuera la piel mas sensible del Durazno...Era su cabello perdición estremecente para mi y en toda su desnudez plena me encontraba encadenada con hilos de plata...cual si de un sueño no quisiese despertar. Pero el milagro consistía en tenerla a ella desnuda en mi cama, como Dios la trajo al mundo, desvestida de sus trajes de pudor...

Vida mía, me fui de ti, porque tu belleza extranatural me tenia envuelta en un manto y mis ojos ciegos no podían ver tu verdadero yo, mis ojos no podían leer tus verdaderos pensamientos. Tus ojos me tenían perdida sin rumbo y sin salida. Me llenaba de la Blancura de tu Desnudez y era casi imposible leer a tu corazón. Pero cuando recogías tus verdaderos vestidos, colgados uno a uno....vestidos manchados de hipocresía, insensibilidad e interés mezquino...pues yo recogía mis tirones de piel de orgullo y dignidad.

Es por esto que prefiero imaginarte como un retrato de Afrodita, al tenerte de nuevo en mi cama pq el resplandor de tu desnudez me haría pecar nuevamente...

viernes, 20 de marzo de 2009

Ven y tócame...

Mujer desnuda en colores
Ximena Heraud

Por Miztli

Consúmeme... ámame sin decoro...
comienza a advertir que sin más,
ésta es la forma en que te lo imploro...
Ahora, ruega y reza por mi alma,
tiene toda la intención de condenarse...
si eres tú quien la llama,
por siempre o tan sólo por este instante......
tan sólo por este instante...
¿qué tiene?... tan sólo hazlo...
ya poco me importa de ahora en adelante...
tal vez sea esto lo que quiero que me mate...
Gózame con eufórico salvajismo,
recórreme así... con ese deseo sofocante...
Inquiétame y luego párame,
ah... cuánto placer... de repente agonizante...
despierta todo mi celo,
hagámos que esto valga la pena...
y de una vez por todas,convencer al anhelo.

Ahora déjame poseerte,
intento penetrarte,
tienes que valerlo para quedarte...
quiero que me arrastre toda mi inconsciencia...
acabemos con esta hipócrita decencia,
y seduzcamos más a la catatónica inocencia....
Inventa una nueva forma,
ahora cuentas con todo mi cuerpo...
destroza todo lo existido...
existe y gobierna en todo aquéllo que sólo tú has conocido...
...en lo que siempre te ha pertenecido...
Soy tuya y mía...
vamos! pelea por mí...
lucha por adueñarte y poseer lo que hasta ahora,
para nadie nunca fui....
Conquístame... celebra tu victoria...
y súdame... súdame bien...
quiero reconocer que ésta fue,
la que heredé en mi memoria...(e)

miércoles, 25 de febrero de 2009

Volcán

Por A Flor de Piel
Desperté muy de temprano
con tu recuerdo en mi cuerpo
era tan real que pude sentirte
aquí muy dentro.
Desperté imaginando
que estabas a mi lado
mi pecho erguido te buscó,
te llamó, te evocó.
Mis manos recorrieron mi cuerpo
con tu nombre entre mis labios
evoqué cada momento
en que me hallo entre tus brazos.
Bajaron lentamente
a mi ardiente vientre
llegaron al mismo centro
de este volcán ardiente.
Se metieron sin temor
al centro mismo de mi ser
encontraron ese río
transparente evocando más
y más tu recuerdo.
Jugaron ahí adentro
cada vez pronunciando
más tu nombre
tocaron, sonrieron,
gozaron sin límites
ni topes.
Fue el momento entonces
de seguir con más fuerza
recordando con ansias
cada instante que soy tuya.
Llegó entonces el momento
en que mis ojos brillaron:
Desbordaba el río
apagando el fuego
del volcán, que tu
recuerdo a despertado.

martes, 4 de noviembre de 2008

En seco

Por Haideé Mata. Cuando metes tu mano en el pantalón, cuando tu mano toca el Monte de Venus y tus dedos tocan en seco el clítoris. Sucede que te siento vibrar de excitación y mis ojos se llenan de pasión. Y cuando comienzas a acariciar mi clítoris en seco, descubres un caudal de humedad que inunda mi entre pierna y el camino se te suaviza.

Me besas, te beso...

Te llenas de gozo cuando tus dedos me penetran y en ese va y ven de movimientos pélvicos consigues que gima y que grite de placer provocándome un orgasmo. Al quedar jadeantes, me acaricias suavemente; buscas y consigues el siguiente orgasmo. Cautiva de ti, te pido que no pares para regalarte la multiplicidad de mi placer.

viernes, 11 de abril de 2008

Relato anónimo


Me acerqué a la ventana de mi cuarto, que llega desde el techo hasta el piso, y abrí las cortinas. Entonces vi que en el patio de la casa de enfrente había gente y me inquieté mucho pensando en que me pudiesen ver. Me acerque una silla y me senté. Empecé a tocar mis pechos con suavidad y a pellizcar mis pezones, cada vez estaba más excitada, hasta que me toque el pubis que ya largaba los primeros jugos.

Cuando de repente entró mi mejor amiga en la habitación. Al verme yo me sentí muy avergonzada y no dije nada, ella sólo sonrió y me dijo que no me preocupara porque ella también lo había hecho muchas veces, y me propuso que siguiera. Yo no quería seguir porque me daba vergüenza.

El hecho de que ella me estuviese mirando me excitaba mucho, así que seguí masturbándome.
Me tocaba el sexo por encima del pantalón con los ojos cerrados. De repente, me dijo que me sacase la blusa y el pantalón. Y cuando la miré, ella tenía una mano por debajo de su mini. Yo me negué a hacer eso, y le pregunté qué estaba haciendo. Ella se acercó a mí y me dijo que yo era muy guapa y me tocó mis pechos, yo no reaccione, estaba paralizada.

Con la otra mano me toco el sexo mojado y, sin poder evitarlo, emití un gemido de placer, me gustó mucho lo que había hecho. Entonces reaccioné, le dije que para mi era como una hermana y le pedí que parase, aunque en el fondo me encantaba. No me hizo caso y, en un solo movimiento, me bajo los pantalones hasta el suelo. Mi vulva estaba hinchada y mojada como nunca, el placer me estaba haciendo perder el control. Me sacó el pantalón y me dijo que abriera las piernas, yo lo hice, quería saber lo que me iba a hacer, estaba muy excitada. Se arrodilló y empezó a tocar los pocos pelos que tengo, pues me depilo cada dos días.

De pronto, sentí su lengua en mis muslos y otro gemido se me escapo. Ella gozaba con mis gemidos y me pasó la lengua por el clítoris con mucha suavidad. Ella era mi mejor amiga y, a pesar de eso, me encantaba lo que hacía. Se desnudó y no pude evitar tocar sus pechos, eran hermosos. Después nos acostamos y ella empezó a chupar los míos bajando hasta mi monte de Venus. Me metió un dedo e hizo que me pusiese muy cachonda. Me chupó el sexo hasta que tuve un orgasmo. Le chupe el coño a mi mejor amiga y sentí ese gusto tan hermoso de su jugo, y la hice acabar también.

viernes, 1 de febrero de 2008

Aprisionarte en la esquina de la habitación quiero yo; besarte intensamente, acorralarte y acariciarte al mismo tiempo que escucho tu respiración entrecortada y agitada.

Sé que estas impaciente por que comience a desnudarte y yo, cómplice del tiempo, lo detengo mientras mueres porque desabroche tu blusa…

martes, 8 de enero de 2008

ELLA


Autora desconocida (escrito por esa mujer que no sé nada de ella, sólo tengo un par de relatos eróticos que escribió)

Desnúdenme tus manos lentamente sobrenadando senos y caderas, y desliza tus dedos diligentes entre botones, lazos, cremalleras.

Mira mis ojos y ábreme la blusa, y descuelga los pechos prisioneros, que mi deseo nada te rehúsa, y ellos son del deseo mensajeros.

Se abren a tí como dos rosas tiernas, esperando la lengua en los pezones, y percibo temblores en mis piernas, y un aire abrasador en los pulmones.

No hay en mi ofrecimiento ambigüedades, va a ti sin desvergüenza o timidez, y aunque con tinte de frivolidades, parece siempre la primera vez.

Besa con humedad mi boca hambrienta, y haz que ambas lenguas jueguen en contacto, no ha de haber nada a lo que no consienta, mía es la voluntad, tuyo es el acto.

En la espalda hay insólitos caminos que mi mano jamás ha transitado, y de tus dedos brotan remolinos erizando la piel de mi costado.

En breve y delicada sacudida mis hombros de la blusa se desprenden; semidesnuda estoy, y enardecida, y alzo los brazos, que hacia tí se extienden.

Detente brevemente en la cintura, rodéame en caricias circulares, y explora el resto de mi arquitectura, con paso franco a todos mis lugares.

Cae la falda a los pies..., al fin desnuda... Qué libertad e independencia siento. No queda en mí vacilación ni duda, sólo serenidad..., y atrevimiento.

Están mis ojos en tus ojos fijos, y tus manos me arropan insistentes; suaves contactos causan regocijos, lentas fricciones llegan más frecuentes.

Aproxímate más, cúbreme entera, encadéname a tí, y abre mi rosa, dame un beso total, de tal manera que resulte en fusión voluptuosa.

Quédate en pie y recibe el doble abrazo, el ímpetu, el gemido y los sudores me dirán que soy tuya y eres mía; seremos mutuamente poseedoras, como el cauce y las aguas en el río.

viernes, 12 de octubre de 2007

Mi gran aventura

Foto:Nude6
Por Haideé Mata. Estas de espaldas a mi observando por la ventana el atardecer que muere, me acerco a ti y recorro tu cuello con besos suaves, húmedos; me deleito en las pausas eternas que genera tu propia impaciencia, beso tras tu oreja, mordisqueo tu nuca y en un gemido desesperado pides más.

Me ciño a ti y acaricio tus pechos, los cobijo, los rapto. Comienzo a recorrer tu cuerpo despojándolo de la prisión de sus vestimentas; lentamente mí lengua pasea por tu espina dorsal, llego al cóccix que me grita: más abajo.

Observo tus nalgas redondeadas y las beso a ambas, poco a poco voy volteándote con besos, con caricias y al llegar al monte, monte de diosa olvidada, recreo mi vista con el espectáculo que me dan tus labios vaginales al separarlos con mis dedos, me levanto sin dejar de acariciarte, me aventuro por tus pechos que se encuentran duros, hinchados; con tu respiración me indicas cómo besarlos, cómo succionarlos.

Te jalo suavemente hacia la mesa, te recuesto sobre de ella y no dejo de besarte, de acariciarte. Mis pechos rozan tus vellos púbicos y al irte recorriendo nuevamente, mi boca reconoce tus labios vaginales, se engolosinan y cuando mi lengua los separa para descubrir tu clitoris... comienza mi gran aventura.

martes, 11 de septiembre de 2007

Lo que quiero...

Foto: Vicio
Por: Zyta


Autora desconocida. Quiero un amor, una amante, una mujer. Te quiero a ti, de apariencia tierna y adorable, con sonrisa perversa y mirada de malicia. Quiero besar tus labios y que respondas a mordidas; quiero morder tu cuello y que respondas con caricias. Tomar tus pechos en mis manos, tus pezones entre mis dedos y mis dientes; hacerte sudar, y dudar, si soy bien o soy mal. Besar lentamente, descendiendo, a paso lento y discreto. Hacerte rogar, suplicar que te toque mas adentro.

Tus manos en mi cuerpo quiero; desgarres mi piel, anhelo. Tus labios con sus besos, enterrados en mi ser, tan adentro, que no salgan de él y me lleven al infierno. Tu mirada de malicia quiero, cuando tocas mis adentros, con tus dedos; me rescatas del infierno y me llevas hasta el cielo.

Que te retuerzas entre mis brazos también quiero. Recorrer con mi lengua, conociendo tus deseos, tu cuerpo, hasta llegar a tu centro y desmayes de desvelo. Hacerte el amor deseo y mientras lo hago, saber que eres mía y viceversa; para la eternidad o solo ese momento.

Disfrutarte, amarte, saborearte. Quiero tenerte, aunque sea un instante, uno que en mi memoria quede como el más grato, el más loco, el más intenso y reconfortante. No pido mas que ese instante, para amarte, y si te gusta, quedarme contigo eternamente, en tu mente o en tu vida, como tu mujer y tu amante.

martes, 21 de agosto de 2007

Mis manos, tus manos, mis amantes.

Autora desconocida. La humedad entre tus piernas espero ansiosa, recostada en mi cama, preparando mi cuerpo para tu encuentro y aunque peco, es por ti que me condeno.

Mi cuerpo es tuyo. Lo acaricio con mis manos, hasta ponerlo al punto. Imagino tu cuerpo a mi lado, desnudo, perfecto, y todo se facilita. Mis manos me recorren como tuyas; me encuentran, me alcanzan. Se mueven cual amantes sobre sábanas de seda. Me excitan y me exigen. Son manos expertas aunque engañan al principio; frías, torpes, vacilantes. Comienzan por mi pelo, lo sueltan de su trampa. Mi cuello pide caricias y mis manos, siendo tuyas, aceptan, tiernas y firmes. Me relajo, descanso entre tus manos; sé lo que sigue, me caliento y desespero, ya no aguanto y deseo un beso. Mis manos, siendo tuyas, ya no tiemblan, ya conocen el camino.

Conduces mis amantes hasta llegar a mis pechos, los sujetas cual palomas con mis manos, seduces sus pezones con mis dedos enlazados. Te gustan, los deseas; a mi, me gusta lo que les provocas, lo que logras con sus giros, me enloqueces y apasionas. Sigues bajando mis dedos, y tus manos sobre mi ombligo se detienen. Pausa infinita, pausa que castiga, añoro termine y continúes a toda prisa. Bajo mas tus dedos y se queman en mi espacio— lo que esperaba, lo has logrado, te agradezco, palmo a palmo, Se me escapa una sonrisa, una lágrima, un gemido, un halago. Llego al cielo, luego caigo, entre mis manos no hay descanso. Sigo con tu imagen en mi mente, igual de desnuda, igual de impaciente. Me derrites con tus manos que son las mías, me acaricias bajo el vientre... Mis manos son amantes y entre mis piernas lo demuestran; tus caricias son delicias, pido mas, te provoco, sigues, me desboco, mi piel se eriza... y terminas.

La humedad entre mis piernas es evidente y te excita; busco tu cuerpo ardiente, no lo encuentro, me entristece, me derriba. No hay besos, no hay sonrisas; miradas faltan, sola estoy, sola quedo, soy ceniza. Ya descanso, mis manos son las mías; abandonas mi pensamiento, abandonas mi fantasía.

Ahora sabes bien que yo te espero, lo que espero y cuanto desespero. No me falles ya mas noches, ven a mi, desnuda tu cuerpo, desnuda tu alma, que te espero desnuda esperando tu roce.