martes, 8 de mayo de 2007

Revista PLAYBOY - Pornografía

Por Haideé Mata



Para tratar de esclarecer en donde se sitúa la revista Play Boy es importante comprender la diferencia entre pornografía y erotismo,.

La consideración de la sexualidad como algo vergonzoso y humillante para la naturaleza humana hace indispensable el uso de algunos vocablos.

Marcuse nos da una apreciación del Eros, al que llama”instinto de vida”, el cual:

“...denota un instinto biológico mayor antes que un mayor grado de sexualidad.(...) Eros significa un aumento cuantitativo y cualitativo de la sexualidad.”
[1]

El erotismo es aquello de lo que es difícil hablar, el erotismo se define por el secreto. No puede ser público. Se trata de un tema prohibido.

Anais Nin, Nos dice al respecto:

“La pornografía trata la sexualidad de manera grotesca para devolverla al nivel animal. El erotismo despierta la sensualidad sin necesidad de animalizarla..”
[2]

Existe una relación entre pornografía con lo bajo, sucio y satanizado por las sociedades de diversas épocas:

La idea porno se origina en línea directa de la teoría latinocristiana de las haces y del sexo.

Etimológicamente pornografía es algo así como literatura sobre rameras o prostitutas; del griego pornas = ramera y grafein = escritura. Para las culturas antiguas –Grecia y Roma- era la manifestación del “placer de vivir”; para las modernas es un medio de descargar tensiones sexuales a través de la fantasía. Allá no era deshonesta; acá si lo es. La pornografía, por tanto, es la norma que expresa lo que una sociedad y su moral interpretan por “deshonesto”.

En este sentido se relativiza la pornografía como el arte –“está en los ojos de quien mira”-.

En estudios científicos del Dr. Kinsey, la pornografía se definía cómo imágenes o literatura que buscaban deliberadamente y por sobre todo objeto la incitación erótica del observador o lector.

Los relatos calificados hoy como obscenos, de Boccacio o Chaucer, en su tiempo no lo fueron. Por el contrario otros escritos actuales no propiamente sexuales son pornográficos bajo ciertas calificaciones.

Desde los términos legales, desde donde se cataloga a lo pornográfico como el material que busca deliberadamente la excitación de la emoción sexual, o sea que cuando la intención es provocar placer sexual – sobre toda otra meta literaria o artística – se hace pornografía.

Se dice que la verdadera pornografía es a la literatura erótica en una sociedad equilibrada; es lo que la prostitución al matrimonio; un sustituto para satisfacciones más concretas. Las culturas civilizadas producen poca pornografía. Las culturas asociales producen mucha. Se dice que la pornografía sólo es un fenómeno más de masas que puede volverse un problema social.

En términos generales se le llama pornografía a lo que nuestra sociedad no permite o no desea que circule libremente en el campo de la representación de lo sexual o la sexualidad.

Otro término importante para aclarar ciertas dudas es el de la obscenidad; “...esta consta de declaraciones, ademanes, dibujos y cosas semejantes que son juzgadas como repugnante a la moral de nuestra sociedad”
[3]

Existen dos tipos de pornografía:

La simple y la fuerte;

La primera es la representación en palabra, imagen o banda sonora, de la unión heterosexual, homófilia y lésbica, en todo su crudo realismo y en diversas posibilidades y posturas, con imágenes en primer plano de la vagina y el pene, y exhibición o descripción de relaciones sexuales en grupo.

La pornografía fuerte (considerada aberrante y morbosa) incluye la relación sexual con animales(bestialismo), con niños(paidofilia), actos sexuales con cadáveres(necrofilia), actos sexuales donde intervienen excrementos(coprofilia) o violencia, azotes y sangre.

PUBLICIDAD E IMAGEN FEMENINA

La prohibición y frustración influyen en el consumo de la industria pornografía. La publicidad se sirve del sexo como instrumento principal en sus campañas.

“(...): los sexualmente frustrados y oprimidos consumen sexo, no sexualidad, y sólo lo hacen con los ojos, como los voyeuristas. Esto los distrae de sus necesidades con más éxito que la represión directa, aunque más no sea porque el voyeurismo inhibe la fantasía.”
[4]

La pornografía es una válvula de escape, donde se descarga la fantasía sexual frustrada y agresiva, aliviando cierta tensión.

La publicidad también cumple otra función: obstaculiza la emancipación e inmoviliza la conciencia social. Juega dialécticamente con la liberación y el libertinaje, confundiéndolos.

“Por añadidura, hay una serie de válvulas de escape que la sociedad tolera o incorpora, para permitir la descarga de las necesidades de agresión acumuladas durante el proceso de producción: la prostitución (...); el carnaval, que permite una temporaria desinhibición sexual de los individuos, ante la cual la moral se hace la desentendida; la cancha de fútbol, en donde se puede descargar la presión acumulada durante una semana; el cine, la televisión y las revistas, que exhiben mujeres semidesnudas, que concentran las fantasías agresivas y sexuales y aflojan la tensión”
[5]

Se mezcla el sexo con el éxito social, el dinero y los bienes materiales en general. Dando como resultado formas para explotar los deseos no cumplidos y para provocar la conformidad social. El deseo de comprar y de intercambiar se mezclan con el deseo sexual. Es excitante comprar, adquirir.

Es similar en las relaciones entre las personas., ya que se pretende “adquirir”un hombre o mujer atractivos.

La publicidad estimula emociones, buscando un beneficio civil o mercantil, o cambios de conducta. La diversión es sinónimo de consumo de todo tipo de artículos. En este mundo toma posesión el efímero dios de la moda.

Con la moda, el hombre y la mujer se transforman a través de rituales en figuras ideales. La experiencia vicaria puede ser simplemente ver un modelo, en algunos casos se necesita más.

Las características de la moda masculina prototípica son:

Masculinidad (fuerte pero gentil, aventurero, atlético, etc.)agresividad y erotismo. La variedad de actitudes y vestimentas con sex appeal es rica en las revistas escritas solo para lectores hombres.

Todos los medios se esclavizan a esta moda y proyectan para sus fines erotismo de masas que persigue el consumo de objetos y no del propio erotismo. En las publicaciones y proyecciones “atrevidas” el erotismo roza las prohibiciones de la censura institucionalizada y de la represión legal. Parece querer conseguir la satisfacción sexual de quien lo ve.

Existe un campo para el erotismo en los medios. La identificación está en toda la publicidad, cuya cualidad es proyectiva.

“Aquí el valor al cuerpo más que al acto sexual. El sujeto es remitido a su propio cuerpo en forma narcisista. Por otra parte, el fin más claramente perseguido no nos remite a los deseos que se expresan a través de la demanda, sino a las miras comerciales o publicitarias de la oferta. En otras palabras, es te erotismo surge, ante todo, como un accesorio de venta.”
[6]

Lo evidente del erotismo es que el cuerpo femenino está siempre presente, especialmente cuando se trata de vender cualquier cosa. Se incita a consumir, pero no es el consumo en sí mismo, siendo esta su principal característica, ya que lo que se persigue no es el consumo del erotismo, sino el consumo de los artículos publicitarios.

Las publicaciones en especial de películas eróticas y eróticas-sexuales no hacen más que demostrar que para el hombre de hoy, el sexo es importante, el sexo es algo importante y ello de manera notoria, pública y aceptada.

“Fundamentalmente hay dos claras utilizaciones del erotismo (...). Una de ellas consiste en la utilización comercial de lo erótico como artículo de consumo e incluso, cuando el producto que se trata de vender sea oro, de la utilización como envolvente de cualquier otro producto, de todos los productos a manera de ‘plástico-erótico’. Y tómese la palabra ‘plástico’ en el sentido de una artificialidad de lo erótico-comercializado (...), la cual, en la transparencia del atavío, o su total desnudez, deja ver lo que hay debajo y se quiere vender.”
[7]

Como complemento a lo anterior, siendo otros aspectos importantes de este fenómeno.

“Pero en la época capitalista actual, la’liberación’ en cuanto al sexo, el uso de anticonceptivos, el reconocer los derechos de la mujer o el promover no tener hijos, sirve también a los fines de control social al convertir a la mujer en un objeto y en un ser individualista que solamente busca perseguir sus objetivos y que únicamente tiene deberes con ella misma.”
[8]

Este individualismo convierte a los ojos de las mujeres a los hombres como seres objetables para ser usados y desechados, pero el objeto más enajenado en este tipo de relación es la mujer misma.

La mujer no es maneja de la misma manera en la publicidad que el hombre. La imagen de la mujer atractiva fomenta las ventas.

La imagen de la mujer; las partes distintas de su cuerpo han sido sopesadas para medir su poder persuasor. El enfoque de cada pedazo de cuerpo varía según el artículo que se solicita y según a quién se dirige, y se trata con cuidado para no violar la censura ni la ley.

La mujer se utiliza como reclamo de un artículo, sin ofrecer la ilusión de consumir o gozar a la misma mujer. También se utiliza el cuerpo femenino. También se utiliza el cuerpo femenino no sólo para atraer la atención y luego desviarla hacia el objeto; o sea como intermediario. De medio se convierte en fin. Se invita a consumir o disfrutar de esa mujer- por lo menos mentalmente – en una estafa o sustituto de la vida misma. Esta es la más importante función de la imagen femenina publicitada.

De este hecho las mismas mujeres no escapan, ya que ellas mismas consumen estas imágenes determinando al mismo tiempo su conducta de compra y social; existe la presión de “verse bien”, siendo fácil presas del mercado de modas. – Consumo, luego existo - .

[1] Tesis: “Aproximación sociológica al estudio de la pornografía en los medios impresos (Novela rosa y fotonovela roja), Blanca Olga Hoz Zavala, para optar por el grado de Maestría en sociología, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, 1986, p. 28
[2] Ídem, p. 29
[3] Op Cit. p. 36
[4] Op. Cit. p. 129
[5] Op. Cit. p. 130
[6] Op. Cit. p. 133
[7] Op. Cit. p. 136
[8] Op. Cit. p. 136

2 comentarios:

amiel dijo...

Hola H, felicidades por tu nuevo espacio.

seguimos leyendonos
A.

Haideé Mata dijo...

Amiel:

Gracias mujer, sabes que siempre serás bienvenida.